La escalera mecánica.

Había una vez…

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Futuro cierto: El mail perdido.

Todo empezó el 14 de junio de 1992, ese día se gestó el futuro, pero aún no lo sabias cuando caminabas por aquel camino empinado en busca únicamente de diversión.

Hoy en el 500 aniversario de la inauguración de la Exposición universal de Sevilla, escribo desde el hotel Tercera República, en la Isla de la cartuja.

El hotel es un prisma regular piramidal de plástico y vidrio, que se comenzó a edificar en el año 2491 y sólo un año después abrió sus vanos, ya que utiliza unos materiales que al ser regados con el agua emergen y se arquitectuyen.

Se construyó para conmemorar el primer milenio del descubrimiento de América y su diseñador es el físico cuántico Aristóteles López.

España en la actualidad no existe, es un conglomerado de regiones de ciudadanos libres e independientes que con respeto viven dentro de una península en completa armonía y colaboración.

Escribo desde Hispania, nombre que adquirió tras la federación el antiguo estado de Andalucía.

No existen partidos políticos, cualquier decisión importante se toma a través de las urnas digitales domésticas (UDD), un sistema de voto en red que se valida de forma inmediata a través del televisor multimedia, las federaciones proporcionan uno por cada domicilio.

A las 16 h de la tarde, se convocan los concejos, como la jornada laboral es de 8 a 15 h, por ley en todas las federaciones, todos los ciudadanos interesados en el asunto a votar, se encuentran en sus domicilios a la hora de la votación

Todas las viviendas poseen terrazas con huerto, donde poder cultivar frutas y hortalizas frescas, y algunos barrios albergan huertos comunitarios, en los espacios vacíos generados, tras el derribo de los edificios fruto de la desamortización de sucursales bancarias acusadas de especulación, en la terrible depresión del primer tercio del siglo XXI.

Salimos, claro que salimos de la crisis económica de principios de milenio, ¿Y cuál fue el secreto?, pues ninguno, poco a poco, nos fuimos dando cuenta, que la importancia de nuestras vidas, es el tiempo y no el dinero, y justo esta idea comenzó a regular los mercados y las economías de los ciudadanos, dando lugar a lo que hoy conocemos como sociedades eco desarrolladas, donde la salud, y el concepto de ocio evolutivo, rige la sociedad.

Los vehículos utilitarios (llamados coches en el siglo XX), han desaparecido, y la aviación aérea es exclusiva para viajes transcontinentales, los trenes de alta velocidad se han desarrollado hasta el punto, que  llegar desde la capital de Hipania, hasta la de Catalunya sólo resta 10 minutos del moderno tiempo relativo.

Las empresas colaboran unas con otras creando puentes de unión y generando un desarrollo del conocimiento visible desde el espació exterior, muchas se han convertido en fundaciones artísticas.

Hoy por casualidad, en la biblioteca digital del hotel, he encontrado el registro de un documento del siglo XX, que me ha llamado mucho la atención :

Dos trenes distan entre sí 560km. Ambos salen al encuentro uno del otro: el primero sale de Sevilla a 40km/h a las 16:00 h y el segundo sale de Madrid a 30 km/h a las 16:30 h ¿A qué distancia de Sevilla y a que hora se cruzarán?




Es un ejercicio educativo del siglo XX, si realmente nos preocupaban tanto las distancias y los tiempos, por que continuamente nuestros antepasados se empeñaban en separarse y en enredarse en una enmarañada red de asuntos que le impedía disfrutar de su tiempo.

Es cierto que la teoría de la relatividad no se generalizo hasta bien entrado en siglo XXIII, pero el demostrar por que en el siglo XXI los humanos intentábamos llegar a un objetivo por el camino más largo e inadecuado, sigue siendo una incógnita.

Te envío una foto para que veas como es el hotel.

El cuento de la escalera azul.

Una mañana, decidí subir por la escalera azul de la moralidad.
y accedí a un viejo, sucio, y entelarañado desván.
Apenas veía, me dirigí hacia la luz apartando con mis manos las telas de araña que dificultaban mi camino hacia la visión.Llegué a un vano muy pequeño, y miré a través de él.
A lo lejos se oía una voz, doctrinal, como si estuviera impartiendo lecciones:
Moralidad actual: Penalizar en los demás lo que yo hago y mi conciencia recrimina. Viajando a la edad media a lo escritor generacionista,¿conseguiremos salir adelante?
Me asusté, pero decidí mirar, una fría sala gris, muy iluminada, se dibujaba a través de aquella ventana, era familiar, conocido, pero no me gustaba.
Me giré para seguir husmeando en el desván en búsqueda de algo que me llamara la atención y al girarme antes de regresar completamente a la oscuridad, algo me llamó la atención…

lo presioné y caí al suelo fulminado.
Al despertar…
los disfraces habían desaparecido, y estos fueron sustituidos, por esos roles antropológicos que precisamente son los que tratamos de ocultar tras nuestra máscara ciudadana.

Ahora todo estaba claro, no se necesitaba hablar para comunicar, se veía todo.
La forma primigenia de las cosas se comenzaba a ver.
Comenzamos a ver la esencia y no el frasco.

Madrización: Un cuento antes de dormir.

EL ESPEJO QUE NOS MIRA. 

El espejo que nos mira.

Había una vez, un viejo hombre que se atormentaba por la inminente llegada de su muerte, era un hombre bueno, pero consideraba que no había podido encontrar su aportación al misterio de la vida, pese a su avanzada edad.
Una noche justo después de acabar su tazón de sopa para la cena, llamaron a su puerta, asustado abrió  y comprobó que era la muerte.
Esta le dijo:
 – Ha llegado tu hora, pero antes de marchar quiero que me digas como te sientes.
– Tengo el corazón mezclado de emociones, me siento bien y mal al mismo tiempo, mal por que aún no he encontrado el significado de mi vida y por otro lado, hasta ahora, vivía angustiado por que llegara este momento,  por fin ha llegado y de algún modo me he liberado de la angustia, eso me hace sentir bien.
La muerte lo miró fijamente, observó en sus ojos un  tenue haz de luz de vida y dijo:
– Aún no estas preparado para acompañarme, nos volveremos a ver y diciendo esto se marchó.
Desde aquel día, el hombre vivió la vida sin miedo, vivía cada día pensando que posiblemente esa noche tras terminar su sopa, la muerte podría llamar a su puerta, cuidaba de su entorno y ofrecía en cada momento lo mejor de su ser, a todos los seres vivos.
Aquella noche, no hizo falta que llamaran a su puerta, la muerte entró sin llamar, la puerta estaba abierta, encontró al viejo hombre tumbado en su cama, su cara reflejaba felicidad, paz y tranquilidad, encontró una nota en la mesilla en la que se podía leer:
“Me voy por que ya me puedo ir, he aprendido que para ser feliz hay que vivir el día a día como si fuera el último, para conseguir la paz hay que buscarla,  llamarla constantemente y para lograr la tranquilidad, hay que ser consciente de la eternidad, hoy por fin he conseguido verme desde un espejo, y no en un espejo como antes hacía, la imagen ya la había visto, pero no la conocía”

Madrización: Un regalo.

Buenas noches, te escribo desde el despacho en el que  trabajo a diario, escribiendo, dibujando, pensando, creando…

Acabo de dejar sobre la mesa, un libro que quería comenzar a releer, por que debo compartir contigo el siguiente texto:

Quiero ofrecerte un regalo, presta atención, te voy a contar como comencé a percibir mi realidad de forma distinta.

Hace unos años era una persona de otro planeta al que me encuentro en la actualidad,  mi físico se ha visto transformado, pero no es el aspecto que más ha cambiado en mi, he conseguido restaurar mi capacidad de aprendizaje.

Vivía una vida acelerada, con prisas, sin darme cuenta de nada, intoxicado, abducido, rodando a toda velocidad en una espiral que siempre recorría la misma elipse, creyendo que ya lo sabia todo, ciego, mudo y sordo, vacío, sin recuerdos emocionales, engañado, cerrado en un mundo hermético, aunque paradójicamente rodeado continuamente de personas, fruto de mi incapacidad de permanecer conmigo mismo en soledad, ¿qué paso, que abrió una nueva vía que me hizo desplazar a otra espiral distinta?

Creo que fue un impacto emocional severo, ligado a un primer contacto con mí ser, que me hizo empezar a tomar consciencia del misterio de la vida. Descubrí y dialogué con mi ego, aquel que  hace que te erices cuando te lo tocan, comencé a visualizar un contexto, una de las primeras imágenes que vi con mi ego liberado, fueron las cuatro torres, de ahí la amplia presencia de esta imagen en Madrización.

Poco a poco, fui tomando contacto con el entorno, empecé a ver,  a descubrir el mundo, a ver los atardeceres y las salidas del sol, a fijarme en que las nubes son de color rosa, y en ocasiones toman formas similares al horizonte circular de la tierra, a sentir unos fríos que no son exclusivamente térmicos, a sentir compañía en soledad, a verme en el resto de personas y a darme cuenta que pese a estar aislado y rodeado de piel, me resulta más agradable tener conciencia de que las personas que me encuentro son tan importantes como yo, aprendí a ver la vida en la majestuosidad presencial de un árbol, y a dejar de tener temores o a reducirlos en la medida de lo posible.

Comencé a entender que pese a lo corta que es la vida, durante ella todos pasamos por las mismas etapas y lo que hoy me pasa a mi, mañana te puede pasar a ti, y si a mi aún no me a pasado, lo debo respetar aunque no lo entienda, por que es tu vida.

Aprendí que los consejos se dan sólo cuando se piden, que las opiniones  si se piden, se dan como se piensan, aprendí que un paso de cebra lo importante siempre es el peatón por que es una persona.

Aprendí que si por las noches dedico antes de dormir un rato a evaluar mi día y planificar el siguiente, me levanto de la cama sin sueño, con ganas de salir a la calle, aprendí que nos quejamos constantemente de nuestra vida sin hacer nada para cambiarla, aprendí que los trenes son un buen medio de transporte.
Aprendí que la energía es un bien escaso, y que debemos cuidar el planeta para que nuestro hijos no vean llover ceniza, no vean un sol rojo, no vean ríos con más algas que agua, y no vivan en ciudades en las que sólo se coma carne y no tengan que beber agua contaminada constantemente, por que el humo hace que su boca se seque hasta el punto de sellarse por la falta de hidratación y no tengan que buscar angustiosamente por las calles algún elemento de color, por que todo es gris, no tengan que comprar el color por que no se ve color.

Aprendí que después de una perturbación siempre viene una calma, aprendí que la doma de caballo es uno de los trabajos más importantes y que si tienes miedo, sólo se pude aprender a montar si logras hablar con el caballo.

Aprendí que la humanidad ha cometido delitos que aún resuenan por las ciudades, y que la solución no está, desde mi punto de vista, en hacer desaparecer las cosas para acabar con el problema, por que la materia ni se crea ni se destruye, y siempre esta ahí, aprendí que un pensamiento puede crear materia, y que la materia destruida o no focalizada, pero pensada, puede conseguir ser más presente que el objeto físico en sí, aprendí que las sensaciones se producen por las emociones generadas de los pensamientos, aprendí que las sensaciones  son las que verdaderamente afectan al ser y las que nos hacen estar bien o mal, y no la gente o las circunstancias como antes creía.

Aprendí a vivir mi vida, y a coger las riendas de un caballo que todos compartimos.

Aprendí que mi trabajo no está en una oficina, aprendí que si te quieres te comienzan a querer, y a darme cuenta que lo que quiero es querer, y que la gente me quiera.

Aprendí, que un desconocido puedes encontrar un hermano, y que los animales, si los abrazas y pones su lomo en tu pecho, respiran igual que tú, e incluso puedes respirar al mismo ritmo, aprendí que el Madrid actual es muy parecido al de los años veinte del siglo veinte, aprendí a ver pintura en la arquitectura, aprendí que se puede hacer un  viaje en un tren, no sólo con un tren, aprendí que los fines son principios, aprendí que una señora mayor se puede subir de un salto a un asiento para dejar una maleta, aprendí que cuando se llega a un sitio que es tu sitio sale el sol.

Aprendí que hay que vivir la vida como si el día que vives fuera el último, aprendí a querer encontrarme con la gente que quiero, por que a lo mejor en un futuro no puedo hacerlo, aprendí que el mejor mensaje que dar a una persona que no entiende nada de una vida es el AMOR.

Aprendí que en una ciudad están todas las del mundo, aprendí que el origen es el refugio, aprendí que la psiquiatría está aún en el neolítico, aprendí a leer en las rosas, aprendí que una vía puede ser una calle, aprendí que la casualidad no existe, y aprendí que ser feliz no es un regalo si no la consecuencia de unos actos.

Aprendí que somos lo que pensamos.

Aprendí que es muy fácil decir palabras, pero muy complicado ayudar a cambiar sentimientos en otras personas, aprendí que pese a creernos incomprendidos por estar encerrados en un cuerpo, todos somos iguales, aprendí a que para conseguir tranquilidad debes pensar y trabajar mucho en ti.

Aprendí que hay que trabajar para vivir y no al contrario, aprendí que me agobia ver a la gente comer un bocadillo en una furgoneta por que no dispone de tiempo para comer, aprendí que no quiero trabajar una vida para tener un techo donde dormir que con el tiempo se destruye y se cae y que parece un nicho, aprendí que hay ciudades que parecen cementerios, y que las ciudades a veces se callan.

Aprendí a que para aprender hay que desaprender lo que no te sirve, aprendí que es complicado cambiar pero si quieres puedes, aprendí que me gusta oír llover y el ruido del viento, aprendí que todos podemos escribir el guión de nuestra vida, aprendí que en una conversación se aprende más escuchando, y que si escuchas a la vida, está te va delimitando el camino.

Aprendí que existen las paradojas y que estas sólo hacen más divertido el juego, aprendí a jugar a los disfraces y a los roles, a leer un rostro, y a descifrar mensajes que no se escuchan, ni se leen, ni se ven, ni se palpan, aprendí que me gusta la forma de una piña, aprendí que me gusta la soledad, aprendí que los amigos son ángeles, y que mi teléfono suena cuando tiene que sonar, aprendí que el momento más oscuro de la noche es justo el momento antes de la salida del sol, aprendí que se puede hablar con el corazón.

Aprendí a decir lo que pienso con respeto, aprendí a amar a los demás.

Aprendí que no me gusta hacer siempre lo mismo,  que no me gustan los compromisos, aprendí que me gusta la novedad, aprendí a conocerme y a escucharme.

Aprendí que el aprendizaje nunca acaba.

Dedicado desde lo más profundo del corazón a todos los que me enseñaron.

Madrización: Pensamientos nocturnos.

MENSAJE PARA AQUELLOS QUE NECESITAMOS TRADUCCIÓN DEL LENGUAJE EMOCIONAL.

Hoy no he tenido un buen día.
Pero justo cuando pensaba que de nuevo una noche en vela iba a inundar mis pensamientos, me he dado cuenta del motivo de mis sentimientos de tristeza durante las horas de luz.
Vengo de unos años estrepitosamente agotadores de actividad, sin tiempo para pensar en como me siento, y aunque ya ha pasado tiempo, me sigue atormentando la idea de escuchar mis emociones, cuando paso días como el de hoy en el que no hago nada, ni siquiera pensar, me inmerso en un mundo que considero es vació y nulo, pero me he dado cuenta que es necesario, ¿Por qué no tenemos derecho a disponer de un día entero para encontrarnos con nosotros mismos?
Las águilas son uno de los seres más longevos de su especie, pueden llegar a vivir setenta años.
A media edad, sus garras se alargan y se hacen flexibles, su alas se endurecen y pierde agilidad en el vuelo, su pico se curva y atrofia, todo ello hace que se complique su método de adquisición de presas para alimentarse, con lo que a los cuarenta años  han de tomar una decisión, morirse o sufrir un duro proceso de transformación.
Deben subir a una de las montañas más altas de su entorno y permanecer allí 150 días para renovarse.
Lo primero que hacen es golpear su pico contra las rocas hasta que se les cae, después deben esperar a que su pico se regenere, cuando su pico se ha generado, se arranca las garras y las plumas para que vuelvan a salir, y así poder regresar renovada a su habitad natural y vivir otros treinta años más.
¿Qué es lo que tenemos atrofiado los seres humanos que impide que nos veamos realmente?

Vendemos tiempo: Madrización.

Por azar, hoy de nuevo he hecho consciente una reflexión que deseo compartir.
A través de mi visita a un centro comercial,  me he dado cuenta que “compramos  tiempo”, que este sistema intenta apresurarnos hacia un camino que no tiene fin, en el mejor de los casos.
¿Por qué nos arranca la poca tranquilidad que aún conservamos, por qué nos anima a la prisa,  prisa para qué, para conseguir qué, para anhelar qué?, será nuestro adormecimiento, nuestra transformación o mejor dicho nuestra conservación en un estado no presente, si no futuro. Será para confundirnos y no darnos cuenta que el dinero, sólo suple la falta de tiempo, cuando se va a la velocidad de un consumidor mareado.
Tras mi infortunio tropiezo en el mencionado centro comercial, que nos hace creer que respeta los fondos marinos, he llegado a casa deseoso de plasmar en papel lo acontecido, antes de que la velocidad, a  la que están acostumbrados a viajar  los pensamientos, lo borrase de la mente, algo así como cuando desaparece del cielo la estela que deja un avión tras su desplazamiento,  por si mismo desaparece, pero lo hace más rápido si nos fijamos en el surco que va dejando un nuevo avión.
¿Por qué me he de creer sus supuestos valores ecologistas?, si nos intenta atrapar en las redes de su pesca, con  un anzuelo de falsa plata, es cierto que el pescador  una vez que te ha pescado, te dice, si quieres te puedo soltar al mar de nuevo, pero tienes que hablar con el capitán, esperar a que termine el día de pesca y luego te soltaremos, casi me veo y me siento ahí, en la red, como el pez que le dice a la pescadora, prefiero morirme que seguir teniendo cara de pez hablando contigo, con lo cual sigue con tu pesca que yo ya he caído en la red, y prefiero seguir el camino, a que se me quede cara de besugo.
Cuando no se tiene prisa el tiempo pasa más despacio, intento siempre tener presente esta reflexión, para topar cada día con menos muros infranqueables, y quién sabe, algún día logramos desarrollar la teoría de la relatividad de Einstein y dejar de ser peces de este inmenso océano del capital del tiempo, que nos tiene atrapado en sus redes, sin dejarnos navegar mar adentro.